La pasión, el respeto por las reglas y la elegancia detrás del plato de home son cualidades que pocos logran dominar. En el béisbol guanajuatense, hablar de autoridad y disciplina dentro del terreno de juego es hacer referencia obligada a Marcos Rico, un personaje cuya trayectoria como ampayer ha dejado una huella imborrable en el circuito local, estatal y nacional.
Los Inicios: De los Torneos Sabatinos a la Selección de Moroleón
La historia de Marcos Rico sobre el diamante comenzó a forjarse en 1996, durante los emblemáticos torneos sabatinos de Moroleón, Guanajuato. Aquellos certámenes, caracterizados por el alto nivel competitivo que aportaban los peloteros locales y aquellos que regresaban de Estados Unidos, sirvieron como el escenario perfecto para moldear su temple.
Su firmeza para cantar las bolas y los strikes pronto llamó la atención de las autoridades deportivas, lo que le valió ser nombrado umpire oficial de la Selección de Moroleón para los campeonatos estatales. Más adelante, hacia el año 2008, su reputación lo consolidó como una figura clave en la Liga de Béisbol de Uriangato.
La Promoción Estatal y el Escenario Nacional con la FEMEBE
El talento y la consistencia de Rico no pasaron desapercibidos. Gracias a la visión e invitación del Ing. Fernando Hernández, entonces presidente de la Asociación Guanajuatense de Béisbol, Marcos dio el salto al plano nacional al representar al estado en los eventos oficiales de la Federación Mexicana de Béisbol (FEMEBE).
A partir de ese momento, su máscara y su peto recorrieron los escenarios más exigentes del país:
- Olimpiadas Nacionales: Monterrey, Nuevo León y Ciudad de México.
- Campeonatos Nacionales: Querétaro (2 ocasiones) y Zapopan, Jalisco (2 ocasiones).
- Torneos Académicos y Estatales: Nacionales de Tecnológicos en Celaya y múltiples torneos FEMEBE en suelo guanajuatense.
El punto cumbre de su carrera llegó al ser designado para ampayar la Gran Final de un Torneo Nacional FEMEBE. Este honor no solo reconoció su precisión técnica, sino que lo consagró entre la élite arbitral de la región.
La Escuela de los Grandes
El crecimiento de un ampayer no ocurre de la noche a mañana; se forja al lado de los mejores. A lo largo de su recorrido por la FEMEBE, Marcos Rico compartió terreno y aprendizaje con mentores y referentes del arbitraje mexicano:
«Gracias a maestros como Juan Manuel Venegas ‘El Chato’, Camilo Varona, Carlos Utrera ‘El Loco’, Andrés Solís ‘El Yuca’ y especialmente Eduardo Zuriel, logré perfeccionar el oficio de umpire y darle a cada juego la seriedad y el respeto que merece el Rey de los Deportes.»
Activo y Fiel a sus Raíces
Aunque en su momento llegó a contemplar el retiro, la pasión por el béisbol se mantuvo viva. De la mano de la Liga de Béisbol Uriangatense, Marcos fue rescatado para el terreno de juego, manteniéndose activo en la liga local, participando en torneos de categoría libre mexicana y estando presente en la mayoría de los encuentros de exhibición de equipos profesionales que visitan el municipio.
Con más de dos décadas de labor ininterrumpida, Marcos Rico sigue siendo un referente de imparcialidad, demostrando que la labor del ampayer no solo consiste en aplicar el reglamento, sino en honrar la grandeza del béisbol.
